Tuesday, September 14, 2010

En el Parque de la Carolina


El Parque de la Carolina está muy cerquita de nuestra casa, basta con bajar la cuesta y allí nos lo encontramos. Es el segundo domingo que vamos a pasear por allí porque nos ha encantado y no hacemos más que descubir cosas que hacer en él. No podemos esperar a que Matteo sea un poquito más grande para que lo disfrute también él. 

Es un parque de estos que se usan de verdad, y los domingos se llena de familias jugando al balón, haciendo un picnic, paseando en bici...


Aunque no lo parezca en la foto está en el centro de la ciudad, pero es tan grande que se te olvida que estas en ella. Alrededor hay un carril bici que también lo atraviesa en varios puntos, para el que no quiere dar la vuelta entera al parque. Tiene también una pista como las de atletismo, varios campos de fútbol, canchas de baloncesto, de tenis. Alberga el jardín botánico -al que no hemos entrado de momento pero merece una visita-, varios museos pequeños y un planetario. También nos sorprendió que tiene una pista para hacer bicicross!



Hay unos canales artificiales donde puedes alquilar pedaletas para pasar el rato...


Y una especie de skate park que lo usan sobre todo para hacer locuras con la bici:


También el "área de caballos" donde tu nenito puede dar una vuelta montado en uno... ¡Ya sabemos dónde va a montar por primera vez Matteo una vez que sea un poco más mayor!


Para los niños además hay varias zonas de columpios y de pequeñas atracciones sin muchas pretensiones...


Y puestos de comida, muchísimos puestos de comida. En especial, como el de la foto de abajo...


No sé qué será el chochito en cuestión, ¡pero había una cola de 10 minutos en este puesto!

Y, ¿qué hacía Matteo en esta ocasión? Pues nada, disfrutar del paseo como mejor sabe... echándose un siestón de los de pijama y orinal.


Conclusión, el Parque de la Carolina nos ha gustado mucho, mucho. También te ayuda a entender por qué los ecuatorianos en Madrid hacen tanto uso del Retiro o de la Casa de Campo, y es que están acostumbrados a disfrutar los parques de sus ciudades, a salir a la calle siempre que el tiempo lo permite. 

A ver si la semana que viene exploramos el Parque Metropolitano, que está justo junto a nuestra casa. Este parque es más bien como un bosque, con colinas, barrancos y senderos. Vamos, como tener las montañas a cien metros de la puerta de casa. Claro, como estamos en las montañas...

Hablando de montañas, una vista desde el parque del volcán Pichincha que preside toda la ciudad. ¡Ay qué ganas de acercarnos a su cumbre! Pues eso, que en Quito no vamos a poder aburrirnos   :-)


Monday, September 6, 2010

Otavalo

Ayer sábado hicimos nuestra primera excursión fuera de la ciudad. El destino escogido fue Otavalo, un pueblo que está a menos de 90 km de aquí, tomando la Autopista Panamericana hacia el norte. 


Decir que la Autopista Panamericana de "autopista" lo único que tiene son los peajes (dos en todo nuestro recorrido, por un importe total de un dólar y sesenta centavos) como se puede ver en la foto de arriba. Señalar también que la doble línea amarilla en el centro de la calzada, aquí no significa "prohibidísimo adelantar" sino más bien "adelantar con cuidadiño". Son tan comunes los adelantamientos a lo loco que los coches que vienen en el sentido contrario no pitan ni se cabrean, sino que se limitan a echarse hacia el arcén para que quepan los tres coches en la calzada. También se ven adelantamientos dobles a menudo. Y no me refiero a lo de adelantar dos coches a la vez (eso no es nada, lo suyo es adelantar un camión, una furgoneta, un autobús y tres coches de una tacada), sino el que cuando tú estás adelantando a un coche de repente miras a tu izquierda y ves que hay otro coche adelantándote a ti.



Bueno, suficiente sobre la Panamericana. Hicimos dos horas de camino recorriendo paisajes increíbles. Pensaba que no iban a salir las fotos desde el coche así que apenas hice ninguna. Pasamos del Hemisferio Sur al Hemisferio Norte, atisbamos un volcán altísimo totalmente cubierto de nieve (y prácticamente de nubes), vimos barrancos sin fondo y cuando parecía que estábamos en el valle, de repente aún veías otro barranco surcándolo. Continuamente veíamos desniveles impresionantes, de más de 1500 m, tanto hacia arriba como hacia abajo.



Al llegar a este lago sabíamos que ya estábamos cerquita de Otavalo. La atracción de Otavalo los sábados es el mercado de artesanías que ponen en una de sus plazas y que se extiende por varias calles a su alrededor. Es como el rastro de Madrid, pero mucho más colorido -y debo decir que con un poco menos de gente, lo que es de agradecer. ¡¡¡Este mercado es el paraíso de los pantalones yonkis!!! Tienen absolutamente todos los colores y toditísimas las tallas. También chaquetas, ponchos, zapatillas de andar por casa de todos los colores del arco iris. Y bandejas, cuencos, láminas pintadas... ...en fin, todo lo que un mercado de artesanías que se precie tiene. No hicimos fotos para no llamar la atención sobre nosotros -y convertirnos en objetivo de ladronzuelos- pero buscando en google no faltan imágenes. 

Después de una hora dando vueltas y gastándonos los dineros nos metimos en un sitio a comer. El menú del día costaba un dólar con 75 centavos, pero decidimos comer a la carta: dos platos combinados y dos bebidas por 6 dólares. ¡Así da gusto salir de casa! Casi me costaron más caras las chuches que compramos de camino al coche, dólar y medio por seis míseras gominolas... pues eso, casi lo mismo que el menú del día. Y después de darle de comer a Matteo en el coche, fuimos rumbo a la laguna de Cuicocha pasando por Cotacachi. Viajando con un bebé hay que optimizar tiempo, así que lo de parar en Cotacachi lo dejamos para otro día. En este pueblo se dedican a trabajar el cuero, y prácticamente todas las tiendas son de ropa, zapatos u otros artículos de cuero. 


La laguna de Cuicocha está en una reserva natural, a los pies del volcán Cuicocha. Su origen es una chimenea de una de las erupciones del volcán. En el centro de interpretación hay una representación muy clara de cómo se formó -así como del origen de los dos islotes que tiene en el centro, fruto de la solidificación de la última lava que salió de la chimenea. 



Al parecer hay una ruta que da la vuelta a la laguna, y que nos quedamos con ganas de hacer, pero no era el día más apropiado para ello ya que el coche estaba lleno de cosas, no llevábamos calzado adecuado, estaba empezando a llover y además Matteo nos dijo que era hora de ir volviendo a casa. ¿Que cómo nos lo dijo???? Pues de la única forma que sabe el pobre...


Así que hicimos una última foto y emprendimos el camino de vuelta a casa -aunque quedan pendientes varias visitas más a hacer todas las cosas que nos dejamos por hacer.


Friday, August 27, 2010

¡Estamos de vuelta!

Pues continuamos el Mohe Ofi, esta vez desde Quito. Diría que vamos a estar aquí entre año y medio y cuatro años, pero después de lo poquito que nos duró Tonga ya no me atrevo a decir nada.

Matteo nació puntual como él solo en el día que le esperábamos -12 de julio. Fue entonces cuando empezamos a hacer preparativos para venir aquí. Nos recomendaron que no viniéramos sin haberle pinchado la primera ronda de vacunas, la de los dos meses, pero que se pueden poner a las 6 semanas, así que contamos 6 semanas y pedimos cita para ponerle las vacunas el día 24 de agosto y poder volar a Ecuador el día 25. Joshua, de cualquier forma, tenía billete para el día 15 porque el 16 se incorporaba en su nuevo puesto de trabajo.

Tras unas cuantas vicisitudes y muchos que si sí, que si no, al final logramos el objetivo: fijar la salida de Matteo y mía para el día 25 a las 2 de la tarde en el vuelo de LAN. Solicité previamente el servicio de cuna (es una cunita que te ponen delante del asiento cuando viajas con un bebé) pero me lo denegaron porque la única cuna del avión ya estaba asignada. Así que llegamos al aeropuerto a las 10 de la mañana a ver si al menos conseguía un asiento en la fila donde no tienes a nadie delante.

Cuando llegamos, nos encontramos con una fila larguísima frente a los mostradores de LAN... ¡cuatro horazas antes de que saliera el vuelo! Nos pusimos a esperar pero en estas que pasó un hombre de la compañía y al ver a Matteo, nos preguntó si el bebé viajaba. Yo le dije que sí e inmediatamente nos sacó de la fila y nos llevó al mostrador de Business. Allí nuevamente me confirmaron que no podía disponer de cuna, pero me asignaron la fila 12 -la primera de la clase turista- y me bloquearon el asiento que estaba junto al mío para que tuviera un poco más de espacio. Además me indicó la azafata de tierra que consultase con la tripulación si podían poner ahí el maxi-cosi para poder dejar a Matteo dormir ahí y no tener que llevarlo las casi 12 horas de vuelo en brazos.

Monté en el avión y una azafata me dijo que tendrían que bajarlo a la bodega, pero entonces se acercó la jefe de cabina y dijo que dado que business iba vació, que meterían allí el maxicosi para el despegue y luego, si efectivamente no tenía a nadie al lado, podría ponerlo ahí. ¡Dicho y hecho! ¡¡Qué lujazo de viaje!! Y además el gordito se portó de maravilla. No quiero decir que fuera todo el camino dormido, ni que no llorase ni un poquitín, pero lo cierto es que apenas lloró nada, me dejó hacer las dos comidas, leer dos revistas enteras y ver una peli: ¡qué joyita!

Cuando ya estábamos llegando a Quito aluciné. Sabía que la ciudad está en un valle -lo que quiere decir que está rodeada de montañas. Pero no imaginaba lo bonitas y majestuosas que iban a ser estas montañas. El próximo domingo hacemos nuestra primera excursión, a un lago que está rodeado de montañas, así que empezaré a poner fotos entonces. Hasta ese día me contento por mirar por los ventanales de casa al Pichincha, un volcán enorme que está en frente de nuestro salón. O en cuanto me aposente, daré un paseo por el parque Metropolitano que está junto a nuestra casa y más que un parque es un bosque entero.

Vamos a disfrutar Ecuador. Y parece que a Matteo le gusta, porque no le ha costado nada dormir su primera noche aquí y esta mañana sonreía sin parar.

Sunday, May 9, 2010

De despedida

Bueno, pues a mi me queda menos de una semanita en Tonga. El próximo sábado volamos juntos a Miami Joshua y yo: él va a una conferencia de una semana en la República Dominicana, y yo pasaré tres días en Sanibel con su familia antes de viajar a España. Después de su conferencia, Joshua vuelve a Tonga para otras casi cinco semanas y llegará a España dos semanas antes de la fecha estimada del feliz acontecimiento -así que esperemos que Matteo no se adelante demasiado. 

Así que el viernes me hicieron un té de despedida en la oficina de Joshua, me dedicaron unas palabras muy bonitas y yo voy y cuando me tocaba soltar mi discurso, pues me echo a llorar. ¡Si es que no se puede intentar hablar en público con las hormonas revolucionadas!


Lo de los dedos haciendo la victoria les pareció de lo más gracioso así que me tuve que hacer la foto de esta guisa... ...como podeis leer detrás, pone que me echarán de menos... ¡y a mis galletas! -que de veras van a echar de menos, porque últimamente venía preparando cinco docenas cada par de semanas...

 
Aquí ya queda poco del té... las galletas han volado, y las magdalenas de coco de Helen también... 


Ayer sábado tuvimos el festolín aquí en casa... Invitamos a toda la plantilla de la oficina de Joshua, junto con sus familias, y algunos amigos tonganos. Total, que esperábamos a algo así entre 30 y 60 personas. Así que empezamos a cocinar el miércoles (Joshua hizo dos lasagnas descomunales), seguimos el jueves (con el perolón de chili con carne y las doce docenas de cookies) y el viernes fue un poco más relajado (ensalada campera gigante). También compramos un cerdito para asarlo al estilo tongano:


¡¡¡¡¡MMMMMM!!!!!


¡¡¡¡¡¡mmmmm MMMMMMM!!!!!! Indudablemente, lo mejor de la fiesta.

Mientras el cerdito se tostaba, yo hice también una paella...



...fueron llegando los invitados, que se quedaban fuera al aroma del cerdito mientras terminábamos de ultimar detalles, preparando las fuentes de comida...



Y afilando los cuchillos para atacarle al cerdito...



¡¡¡¡¡¡AL ATAQUE!!!!!!


...Aaaaaay esa piel tostadita qué buena que estaba!!!!!

Bueno, a partir de aquí nos pusimos a comer comer comer comer y claro, no hay fotos. Toda una fiesta tongana, de la que apenas tenemos sobras porque aquí cuando se van los invitados, se llevan un poquito de las sobras (¡¡¡cómo me gusta eso!!!! Así, cocinas sin remordimientos de que se vaya a echar nada a perder). Y tanto comimos, que esta mañana, cuando me he levantado, tenía la tripa así de gorda...


¡¡¡¡¡AHHHH NOOOO!!!!!  ...que es Matteo...     :-))))))

Thursday, April 22, 2010

Nómadas

Pues Tonga me ha durado, aproximadamente, el embarazo menos las ultimísimas semanas que las pasaré mirándome el ombligo en Madrid. 

Desde que anunciamos mi embarazo en el trabajo de Joshua han estado preocupados por la calidad -o más bien, ausencia de calidad- de los servicios sanitarios en el país. No hay apenas médicos, el hospital de la capital tiene menos medios que un ambulatorio de especialidades en España, hay carencia de medicamentos.... Los últimos cuatro meses los ha pasado Joshua intentando conseguir que nos envíen las vacunas para el bebé, y aunque un par de veces hemos estado cercanos a conseguirlo, lo cierto es que aquí no ha llegado nada. A los voluntarios los evacuan constantemente, lo mismo con los empleados americanos -tanto Joshua como yo somos los únicos que no hemos sido evacuados todavía... ...y a mi me queda poco...    Por estos motivos, han estado buscando un sitio mejor para nosotros y, sobre todo, para Matteo. Ese sitio ha resultado ser... ¡Ecuador! Así que a mediados de agosto no estaremos regresando a Tonga sino que apenas cruzaremos el ecuador unos 10 km para llegar a nuestro destino final.
 
Echaremos de menos Tonga, somos felices aquí y, de no ser por el tercer miembro de la familia que está en camino, no habríamos querido movernos antes de terminar los dos años y medio. Por otro lado, Ecuador tiene muchas ventajas que nos hacen ilusionarnos por el cambio...
...estamos más cerca de España y de EEUU... ...más cerca de nuestras familias y amigos, tanto en tiempo como en dinero que cuesta viajar...
...Joshua finalmente aprenderá el Español!!! :-)...
...pasamos de vivir a nivel del mar, a estar en un valle a casi 3000 metros de altura!!! Hay bosques, montañas, lagos, parques nacionales... ¡¡de todo!!
...están LAS GALÁPAGOS!!!!
...la temperatura media baja unos 7 grados, así que en vez de vivir un eterno verano viviremos una eterna primavera...
...Matteo va a estar aclimatado desde su primer mes de vida jejejejeeeee

Profesionalmente para Joshua es un reconocimiento a su trabajo hecho hasta ahora, así como un reto: pasa de estar en un puesto de 40 voluntarios a uno de 150 y subiendo a 300 en el próximo año. Y yo encontraré alguna otra ONG con la que trabajar mientras termino mi Máster -que voluntarios los quieren en todas partes.

Y bueno, yo que ahora ando metida en analizar pobreza, desigualdad, desarrollo, etc... Pues la renta per cápita equivalente es aproximadamente el doble en Ecuador que en Tonga -con lo que potencialmente habría más riqueza para todos- pero desafortunadamente el problema allí, así como en el resto de América Latina, es la gran desigualdad existente. Por lo que veremos casos de miseria, como los que no se ven aquí en Tonga, donde todo el mundo tiene qué comer y un techo bajo el que dormir. Aquí no hay guetos, ni barrios residenciales, ves una cabaña al lado de la casa de un noble. Esto, me temo, va a ser distinto en Ecuador. En fin, nuevo destino, nuevos retos, nueva cultura, nuevos descubrimientos, nuevos posts con descubrimientos nuevos. Y mucha ilusión, eso en todo momento.

Os dejo con la canción que da título a este post!!!

Friday, April 16, 2010

¡Patatas!

Parece mentira que unas pocas patatas (exactamente, 1 kilo y 600 gramos) puedan hacer tan feliz a alguien (YO).

Sucede que en Tonga es casi imposible planificar tus comidas y tener siempre los ingredientes disponibles. Hace cosa de un mes tuve que tirar de judías verdes chinas para la paella, ya que en cinco días consecutivos no encontré las normales en el mercado. Los motivos son principalmente dos: los alimentos perecederos son generalmente de temporada -como ya comenté- y con respecto a los no-perecederos, dependes de que llegue el barco de Nueva Zelanda o Fiji con provisiones.

El domingo pasado hice el "plan" de comidas de toda la semana -porque así puedo ir comprando las cosas con suficiente antelación, y también porque de esta forma me quito una cosa de la cabeza. Y en mi plan estaban unas judías verdes para uno de estos días y una tortilla de patatas para el fin de semana. El lunes triunfé en el mercado comprando unas hermosísimas judías verdes -después de tres semanas comprando unas regulares-. Pero cuál fue mi sorpresa al ver que no había patatas en el único supermercado que las vende (en el mercado las tienen pocas veces, y no son demasiado buenas).

Pues bien, después de una semana entera yendo al súper a ver si las tenían, cuando ya había decidido hacer las judías verdes sin patata (cosa que, honestamente, NO es lo mismo), y cuando había buscado menú alternativo a la tortilla de patatas... ...he ido esta mañana, a la desesperada... ...o ni siquiera eso, porque estaba convencida de que no las tendrían... ¡¡¡y el mozo estaba llenando el cajoncito donde las ponen para que cojas!!!

Así que os dejo, que me voy a poner a pelar judías (y patatas) para la comida de hoy. 

Más buenas noticias de un hermoso viernes: ¡es viernes!. Además, esta noche vamos a salir a cenar con una de la embajada de EEUU en Fiji que anda por aquí.... ¡¡¡¡toca pizza!!!!   Y antes de la cena, tengo cita para que me hagan otra ecografía, así que veremos otra foto del Pequeño Saltamontes.

Wednesday, April 7, 2010

Vacaciones vacaciones

Aquí en Tonga también hay Semana Santa y son festivos tanto el Viernes Santo como el Lunes de Pascua. El Viernes Santo es tan Santo que está todo todo cerrado como tengo entendido se hacía en España hasta no mucho antes de que yo naciera.

La jefa de Joshua volvió el jueves, y le propuso a Joshua quedar a comer el viernes para ponerse al día de sus cosas de trabajo. Y Joshua encantado de pasar el relevo. Pero claro, como todo estaba cerrado, terminamos invitándola a comer en la Fonda Cobeta -donde te ponen tapitas gratis mientras te preparan la comida y siempre te atienden con una sonrisa de oreja a oreja. Lo cierto es que la "reunión de negocios" fue breve y sólo duró el aperitivo -mientras yo preparaba unos jamoncitos de pollo con vino blanco. Después estuvimos pasándolo bien contándonos mutuamente nuestras aventurillas de los últimos meses -no la veíamos desde que nos fuimos a Washington, así que había muuuuucho que contar.

El sábado teníamos intención de ir a la playa a coger arena para ponerla donde los gatos hacen sus cositas pero resultó estar lloviendo prácticamente todo el día, así que decidimos dejarlo para el lunes si acaso. En vez de eso, nos dedicamos a ser felices todo el día y descansar, porque el domingo teníamos visita. Vino una compañera de Joshua a comer, con su marido -el hombrecillo de Nueva Caledonia que toca el ukelele y hace banjos con pieles de gato- y su hijo. También se trajeron a su vecino, neozelandés, que es el jefe de la poli de Tonga. Sí, sí, no sé qué título le corresponde, pero es algo así como el comandante en jefe de la poli o el súper-poli. De comida, menú españolísimo: gambas al ajillo, chorizo al vino blanco, paella (de pollo y verduras) y ensalada. Yyyyyy ¡por fin le he hecho una foto a una de mis paellas!. La verdad es que salen la mar de buenas, yo estoy convencida de que es la paella que compramos antes de venir a Tonga, que las hace solas...


El lunes... ...el lunes nos dio la pereza extrema y decidimos dejar lo de la arena de la playa para otro día. Yo me dediqué a terminar el jersey que estaba haciendo para Matteo:


La verdad es que los colores no han salido muy bien en la foto, lo que parece amarillo es un verde manzanita chulísimo y el azul tiene un tono un poco más intenso. El caso es que terminé a la hora de la comida y pensé... ...quéeeee bien... ...una tarde entera para tocar el piano. Porque como os conté, estoy toda metida en mi sonata de Mozart. Pero mientras estábamos comiendo, de repente se fue la luz. Normalmente tenemos cortes de 10 a 30 minutos, pero la verdad es que este pintaba mal -por ser en día festivo. A todo esto, toda la semana anterior había refrescado y había estado lloviendo casi constantemente... pero el Lunes de Pascua amaneció soleado y sin una pizca de viento. Así que después de tan sólo una hora sin aire acondicinado ni ventilador, la casa se convirtió en un horno insufrible. Nuevamente cambio de planes: ¿por qué no vamos a por la arena???? ...así al menos podemos disfrutar del aire acondicionado del coche en el trayecto...  A la vuelta seguíamos sin luz así que llegamos a la conclusión de que nos tocaría pasar calor hasta el día siguiente, cuando hubiera alguien de la compañía trabajando. Cenamos bien prontito -porque cocinar a la luz de las velas no es tan divertido como cenar-, nos montamos el chiringuito romántico en la habitación y nos pusimos a jugar a las cartas, dispuestos a sudar sudar toda la noche y -en el caso de Joshua- ir a trabajar sin ducharse ya que sin electricidad, no hay bomba de agua, lo que quiere decir que no hay agua en la ducha!!!. La verdad es que estábamos un poco quemados -literalmente, por el calor, y  también porque nos dimos cuenta que de todas las casas vecinas, sólo estábamos sin luz nosotros, los vecinos de enfrente y los de al lado. 

De repente, oímos ruido en la calle... ¡¡¡¡había un hombrecillo de la compañía de la luz encaramado al poste desde donde nos dan servicio a las tres casas!!!! También estaba nuestro vecino de enfrente con su hijo hablando con el otro hombrecillo de la compañía que había venido. ¡¡¡Bendito Sam!!! ¡Consiguió que viniera alguien un día festivo, y a las 9 de la noche, a reparar lo de la luz! Si es que no hay nada como vivir en frente de un respetable miembro de la comunidad, a quien todo el mundo conoce y aprecia...    :-))))     Así que a eso de las 10 de la noche el ventilador se puso en marcha y nosotros pudimos descansar felices y fresquitos. Por cierto, que ayer martes estuvo diluviando de nuevo gran parte del día... 

Y nada, las vacaciones ya han pasado y aunque no salimos de viaje a ningún sitio, realmente tuvieron sabor a vacaciones. Yo ahora ando toda liada haciendo trabajos para el máster y como me aburría, voy a empezar a trabajar con un par de ONGs locales... ...si es que me meto en unos fregaos... Una de ellas es una asociación para la gestión de residuos electrónicos -ya que me he traído mi preocupación por la basura a Tonga- y otra es una ONG que apoya a las mujeres, la infancia y trabaja en temas de derechos humanos. Pues eso, que no sé de dónde saldrá el tiempo porque tampoco es que me pase el día tirada a la bartola, pero por algún sitio aparecerá.